Las esperanzas de encontrar más sobrevivientes del potente
terremoto que sacudió a Colombia a principios de esta semana se desvanecían
este jueves (13.08.2026), a medida que los equipos de rescate restringían sus
búsquedas, mientras que las familias en las zonas más afectadas esperaban
noticias de sus familiares desaparecidos.
En Cali, la tercera ciudad más grande del país, los equipos
han pasado de las labores de búsqueda y rescate a la remoción de escombros en
la mayoría de los sitios, una señal de que la respuesta ante el desastre estaba
entrando en una fase más sombría después de las
cruciales primeras 72 horas.
El alcalde Alejandro Eder dijo que nueve operaciones de
búsqueda y rescate seguían activas, y pidió silencio en esas zonas para que los
equipos de rescate pudieran escuchar señales de sobrevivientes.
El sismo de magnitud 7,4 sacudió la región poco después de
las 7:30 a.m., hora local, del lunes, derribando bloques de apartamentos,
dañando viviendas, iglesias, escuelas y hospitales, y haciendo que los
residentes salieran a las calles en todo el oeste de Colombia, donde se
encuentran las fincas cafetaleras del país.
Los rescatiastas piden silencio alzando el puño mientras
buscan supervivientes entre los escombros de edificios colapsados en Cali,
Colombia. Socorristas, militares y voluntarios registraron edificios de
apartamentos y oficinas derrumbados en una carrera contrarreloj para hallar
supervivientes.
281 fallecidos y 379 desaparecidos
Al menos 281 personas perdieron la vida —muchas de ellas en
Cali y Pereira, una ciudad de la región cafetera— y más de 3.800 resultaron
heridas, según datos oficiales. Se informó que 379 personas seguían
desaparecidas.
En Pereira, Enrique Marín dijo que condujo más de 10 horas
desde Bogotá después de recibir una llamada de un amigo que le dijo que su
madre estaba atrapada bajo los escombros de su casa.
"Mi madre fue rescatada seis horas después del
terremoto. La sacaron con signos vitales, pero murió de camino al hospital”,
dijo Marín mientras se encontraba frente a los escombros sosteniendo una
bicicleta de su infancia, el único objeto que, según dijo, pudo recuperar de la
casa.
Contó que encontraron a su mamá en pijama, con las llaves de
la casa todavía en la mano.
Ayuda no llega a zonas alejadas
Fuera de las principales ciudades, los grupos de rescate
señalaron que los pueblos y comunidades más pequeños seguían enfrentando
dificultades debido a la escasa o nula respuesta del gobierno colombiano.
Nazly Lozano, asistente de programas del Comité
Internacional de Rescate en la ciudad portuaria de Buenaventura, al noroeste de
Cali, dijo que los equipos de rescate no habían llegado a algunas zonas
afectadas hasta el miércoles por la noche, lo que obligó a los lugareños a
excavar entre los escombros con sus propias manos en una búsqueda desesperada
de sobrevivientes.
Los trabajadores del IRC señalaron que algunos barrios de
Buenaventura seguían siendo inaccesibles debido a la presencia de grupos
armados, algunos de los cuales se apoderaron de las donaciones de alimentos,
prometiendo distribuir estos artículos ellos mismos.
Los residentes aún carecen de servicios básicos como agua,
gas y electricidad, señalaron los trabajadores del IRC.
Desde el lunes se han registrado más de 150 réplicas, lo que
aumenta los riesgos tanto para los equipos de rescate que peinan los escombros
como para las personas que quedaron sin hogar tras el sismo inicial, uno de los
más fuertes que se han sentido en Colombia en varias décadas.
El gobierno ha estimado que el terremoto destruyó casi
13.000 inmuebles y en parques y calles se multiplican los campamentos
improvisados para atender a miles de personas que perdieron su hogar. Mientras,
en las zonas más afectadas ya se siente el olor a putrefacción.