Por: Lenin Tremont Franco.
Las campanas del nuevo ciclo escolar vuelven a sonar. Este lunes 1 de septiembre, más de 1,7 millones de estudiantes y 100 mil docentes regresan a las aulas en la Sierra y Amazonía, cada uno con su mochila cargada de ilusiones, de nervios, y también de cambios importantes que marcarán la vida escolar de este año.
El regreso será escalonado, para que cada etapa tenga su propio momento: el 1 de septiembre entran los más pequeños de inicial y los jóvenes de bachillerato; el 2 será el turno de la educación general básica superior y la preparatoria; y el 3 de septiembre se sumarán los estudiantes de básica media y elemental.
Pero esta vez no se trata solo de horarios y materias. El Ministerio de Educación ha dispuesto medidas que hablan de un aula más consciente y más libre. Entre ellas destaca la incorporación de la asignatura de seguridad, una materia pensada para que los estudiantes aprendan a prevenir riesgos y cuidar de sí mismos y de los demás. Un paso necesario en tiempos donde la escuela también debe ser un espacio seguro.
Y hay normas que reflejan un cambio de mirada. Los celulares estarán restringidos: desde inicial hasta décimo de básica no podrán usarse dentro de los planteles, y en bachillerato solo estarán permitidos para proyectos e investigaciones académicas. La idea es que la tecnología sume al aprendizaje y no se convierta en distracción.
También llega más libertad en la forma de vestir. Ninguna institución podrá obligar a las estudiantes a usar falda si no se sienten cómodas: el pantalón será siempre una opción. Lo mismo ocurre con el transporte escolar y la alimentación, que no podrán imponerse como servicios obligatorios. Y en cuanto al cabello de los varones, largo o corto, dependerá de los acuerdos de convivencia de cada comunidad educativa.
Más allá de las normas, lo que empieza este septiembre es una oportunidad para que la escuela sea un lugar donde las reglas protejan y no limiten, donde los docentes acompañen con creatividad y los estudiantes sientan que la educación también escucha su voz.
En la Universidad Bolivariana del Ecuador, donde tantos futuros profesores y maestrantes se preparan, estas medidas son mucho más que información: son parte del terreno real en el que ejercerán. Porque ser maestro no es solo enseñar, es comprender el contexto, acompañar los cambios y convertir cada inicio de clases en un comienzo lleno de humanidad y esperanza.